Una metida de pata tras otra. ¿Hasta cuándo? ¿Puede seguir en el cargo sólo por el solo hecho de ser el mejor amigo de Nadine y de que sus hijos jueguen juntos a los de Ollanta?
FAVORECIENDO LAS AFPS
La más reciente metida de pata de Castilla ha sido el descuento forzoso a los trabajadores independientes a favor de las AFPs, o mejor dicho de la AFP Habitat. 12 por ciento del sueldo extraído sin anestesia. El abuso fue tan resistido por los profesionales autónomos que Ollanta y el primer Jiménez tuvieron que pedir públicamente el cambio de la ley.
Pero luego de eso, Castilla sigue terco en no devolver los descuentos injustamente aplicados, en que la ley solo se suspenda y en que, desde el otro año, se aplique un descuento parcial pero sin reducir la comisión que cobran las AFPs.
La anterior metida de pata fue el recorte del canon a las regiones y provincias. El MEF dirigido por Castilla presupuestó 4,761 millones por canon pero ha transferido 3,631 millones, un pequeño error de 1,130 millones de soles. Para Espinar en julio el MEF les presupuestó por canon 65 millones de soles y menos de un mes después les transferían solo 5 millones, “apenas” un recorte del 92 por ciento.
Cualquiera se avergonzaría. Pero no Castilla: aunque antes había ofrecido que mantendría lo presupuestado, ahora niega esas transferencias y ahonda el recorte de fondos a las regiones y municipios para el 2014.
Poco antes de eso, nuestro ministro de finanzas (porque no lo es de economía) impuso que a los trabajadores estatales se les negara el derecho a la negociación colectiva en la ley de servicio público. Ese mismo recorte de derechos fundamentales de los trabajadores, reconocidos mundialmente por la OIT y también en nuestra Constitución, ya lo había impuesto en la ley de presupuesto de este año.
El gobierno ahora busca dialogar con los trabajadores estatales. Pero no va Castilla a esos diálogos, manda a sus subordinados Juan Jiménez a conversar y Ollanta Humala a hacer declaraciones buscando detener las protestas.
JODIENDO A PETROPERU
Papelón de película: ni dos días después de que el Ministerio de Energía y Minas refrendara el Plan Quinquenal aprobado por el Directorio de Petroperú, Castilla hizo que se derogara. Es sólo la cereza del pastel en un esfuerzo sostenido de Castilla por impedir que se haga la modernización de la refinería de Talara, proyecto orientado a que los peruanos dejemos de contaminarnos con azufre que daña nuestra salud.
Castilla también está impulsando el que los lotes petroleros cuyas concesiones se vencen en este año y el próximo, no reviertan al estado peruano como mandan los contratos y sirvan para reforzar financiera y técnicamente a Petroperú. Castilla quiere que se renueven esos contratos por otros 10 años, favoreciendo ilegalmente y sin licitación a las trasnacionales que actualmente los explotan.
Pero el primer faenón de Castilla fue al inicio de gobierno, cuando transformó la promesa electoral de Ollanta de un impuesto a las sobreganancias petroleras de león en ratón: se podía recaudar 7 mil millones de soles, mintió diciendo que se recaudaría 3 mil millones, y han terminando pagando apenas mil millones adicionales.
Nuevamente, dos años después Castilla agrava el problema, firmando decretos que permiten que la inversión minera (que ya crecerá 30% este año) se facilite con menores requisitos ambientales y de permisos de agua, permitiendo que pasen por encima de nuestro patrimonio arqueológico y suscribiendo más contratos de estabilidad tributaria que hasta el FMI considera inadecuados por los privilegios que otorgan.
Castilla ha mantenido una política económica que hizo que el dólar baje casi hasta 2.50, favoreció TLCs y permitió el dumping chino. La consecuencia: crisis industrial, con un crecimiento casi nulo del sector, caída de la producción de textiles de 12% y de la exportación de químicos en 14%. Hay crisis en Gamarra.
La respuesta a esta crisis industrial es la de siempre: ninguna. Dejar que el mercado y la enfermedad holandesa hagan el trabajo de decimar a nuestras fábricas manufactureras. Que los obreros se vayan a sus casas, que no vuelvan más.
No, Castilla no sigue en el cargo solo por su estrecha vinculación con Nadine. Sigue en el cargo sobre todo por su estrecha vinculación con ese poderoso caballero, don dinero. O mejor dicho, por los poderosos caballeros que concentran el dinero. Las AFPs, los mineros, las trasnacionales petroleras, la CONFIEP, con apoyo de los Alan García, Fujimoris y PPKs. La democracia está en juego: Luis Miguel Castilla debe irse a su casa.

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